Algo mucho más grande que una simple carrera en Ceuta

La Cuna de La Legión ha traspasado nuevamente las fronteras del deporte para convertirse nuevamente en todo un acontecimiento social

Dani Vicente

Instantes justo antes de la salida.

Ceuta ha vuelto a vibrar. Hoy, las Murallas Reales no solo han sido un monumento histórico, sino el epicentro de un torbellino de emociones que ha marcado la décima edición de la Cuna de la Legión. Lo que nació como una prueba deportiva se ha consolidado, una década después, en un fenómeno social donde el esfuerzo físico es solo el envoltorio de miles de historias personales de convivencia y superación.

El comandante general de Ceuta no se lo quiso perder.

El ambiente se caldeaba desde temprano con los acordes de la banda de la Legión, cuya música servía de latido inicial para los miles de corredores que abarrotaban el patio de armas de las Murallas. El protocolo, cargado de simbolismo, alcanzó su punto álgido cuando el presidente de la ciudad, Juan Vivas Lara, dio el tradicional cañonazo de salida.

No faltó el tradicional cañonazo de salida.

Entre la marea de deportistas destacó la participación del comandante general de Ceuta, Luis Fernández Herrero, quien se sumó a la prueba como uno más, así como la presencia de figuras de talla mundial como el atleta y medallista paralímpico Alberto Suárez, cuya participación ha aportado un plus de prestigio y ejemplo de excelencia deportiva a esta edición especial.

El medallista paralímpico Alberto Suárez se unió al evento.

Si algo define a la Cuna es su capacidad para dar visibilidad a causas que van más allá del deporte. Uno de los momentos más emotivos se vivió con la participación de Agustín, integrante de la asociación PROI. Su presencia en la carrera es el reflejo de una lucha por el ocio y la inclusión real, con su equipo de impulsores en donde destacó la presencia de sus propios padres. Ver a Agustín cruzar tramos del recorrido es recordar que la Cuna se corre con las piernas, pero también se gana con el corazón.

Agustín y su equipo ya son un clásico en las pruebas deportivas en Ceuta.

Los dorsales han sido altavoces de solidaridad en todos los rincones. Se han visto camisetas en apoyo a las víctimas del terrorismo de la Guardia Civil, así como corredores que desafiaban el cansancio por enfermedades raras como Duchenne o la Piel de Mariposa. Incluso hubo espacio para reivindicaciones ciudadanas, con grupos de participantes reclamando la creación de un crematorio de mascotas en Ceuta.

Padres e hijos entrando de la mano.

También destacó el espíritu familiar de la carrera, con decenas de corredores cruzando la línea de meta de la mano de sus hijos e hijas, que no querían perderse la oportunidad de acompañar a sus seres queridos en un momento tan solemne.

Hubo espacio para las reivindicaciones, como la de un crematorio para mascotas en Ceuta.

Historias entre kilómetros: Amor y compañerismo

La dureza del recorrido se vio aliviada por la convivencia y el apoyo incansable de los ceutíes. Pero más allá de lo deportivo, la Cuna ha vuelto a ser escenario de momentos inolvidables: no faltaron las pedidas de mano sobre la marcha, donde el agotamiento se transformaba en júbilo y aplausos de los compañeros de ruta y los cientos de espectadores presentes, sellando compromisos de vida entre el sudor y el polvo del camino.

El personal de la Comandancia General participó codo con codo.

La llegada de nuevo a las Murallas Reales ha sido un desfile de rostros exhaustos pero sonrientes, todos merecedores de sus medallas como 'finisher', y siendo no pocos los que no podían evitar incluso las lágrimas. La décima edición se cierra con el éxito de una organización sobresaliente y la confirmación de que la Cuna de la Legión no es solo correr; es una jornada de hermandad donde Ceuta demuestra su mejor versión al mundo.

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