El Rusadir recibe una multa y un apercibimiento de clausura tras los graves incidentes ante el Puerto

El Juez Único Disciplinario da traslado al Juez de Competición para que decida si el partido se reanuda o se da por suspendido definitivamente

Redacción

Los portuarios aún no saben si el partido se da por finalizado o habrá de reanudarse

El Rusadir CF de Melilla ha recibido una multa no especificada y un apercibimiento de clausura total de su pabellón por los graves incidentes registrados durante el encuentro frente al CD Puerto Atlético de Ceuta, correspondiente a la séptima jornada del Grupo 5 de la División de Honor Juvenil de fútbol sala, que tuvo que ser suspendido cuando restaban apenas 16 segundos y el marcador reflejaba un 6-4 favorable al conjunto melillense.

Así lo recoge la resolución del Juez Único Disciplinario de Fútbol Sala de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), publicada este miércoles 4 de noviembre, que considera acreditados los incidentes descritos en el acta arbitral y respaldados por el material videográfico aportado por el club ceutí.

Además de la sanción económica al Rusadir, el organismo disciplinario ha impuesto cuatro partidos de suspensión a Anwar Hommad Mohamed, jugador del equipo melillense, por agredir a un futbolista rival, y un encuentro a Nabil Mohamed Sadik, delegado del conjunto local, por protestar las decisiones arbitrales mediante gestos o expresiones.

Insultos racistas contra un jugador del Puerto

Uno de los episodios más graves recogidos en el acta se produjo cuando faltaban 15 minutos y 33 segundos para el final. Un grupo de entre 20 y 25 aficionados identificados con el equipo local comenzó a proferir insultos racistas contra Cedrik Khader Diomande, jugador del Puerto Atlético, imitando sonidos de mono con expresiones como "Uh, uh, uh".

Los árbitros activaron entonces la primera medida del protocolo de actuación contra la violencia verbal de la RFEF y solicitaron al delegado local que interviniera para que cesaran los cánticos.

Sin embargo, la situación volvió a repetirse cuando restaban 3 minutos y 24 segundos. El mismo sector de la grada comenzó a gritar reiteradamente "Puta Ceuta", lo que obligó a activar la segunda medida del protocolo. Ambos equipos fueron enviados a los vestuarios mientras se procedía al desalojo de los aficionados implicados. El encuentro permaneció detenido durante diez minutos.

La situación terminó de agravarse a falta de 16 segundos, cuando alrededor de veinte espectadores invadieron la pista desde diferentes zonas de la grada y se abrazaron a los jugadores locales durante la celebración de un gol. Ante la imposibilidad de garantizar la seguridad de los futbolistas y del equipo arbitral, los colegiados ordenaron la suspensión definitiva del partido.

Amenazas a los jugadores y a los árbitros

El acta arbitral también recoge que varios aficionados locales accedieron a la zona de vestuarios por la entrada destinada a los deportistas e increparon y amenazaron a jugadores del Puerto Atlético. El conserje de las instalaciones tuvo que intervenir para expulsarlos.

Además, los colegiados relatan un incidente protagonizado por una persona identificada como Mohamed Mohamed Al-Lal, que se presentó como directivo del Rusadir, aunque el club negó en sus alegaciones que tuviera vinculación o representación durante la presente temporada.

Según el acta, esta persona se dirigió a los árbitros de forma exaltada, cuestionando la suspensión del encuentro, y posteriormente se encaró agresivamente con uno de ellos. Tuvo que ser sujetado por técnicos de ambos equipos mientras profería amenazas, entre ellas: "Me cago en tus muertos, hijo de puta, si te meto un puñetazo te mato".

Ante la gravedad de lo ocurrido, los árbitros solicitaron la presencia policial para garantizar la seguridad de los colegiados y de los integrantes del equipo ceutí. Una patrulla de la Policía Nacional acudió finalmente a las instalaciones para facilitar su salida.

El Puerto Atlético pidió dar el partido por perdido al Rusadir

En sus alegaciones, el CD Puerto Atlético solicitó que se valorase la gravedad de los incidentes y que se diera el encuentro por perdido al equipo local, además de reclamar responsabilidades individuales y colectivas, incluida la clausura del pabellón.

Por su parte, el Rusadir defendió que el partido debía darse por finalizado con el resultado de 6-4, argumentando que solo quedaban 16 segundos cuando se produjo la invasión de pista y que durante ese episodio no se habían registrado agresiones. También negó que Mohamed Mohamed Al-Lal tuviera vinculación con el club esta temporada.

El Juez Disciplinario recuerda que las actas arbitrales gozan de presunción de veracidad y considera que los hechos descritos quedaron respaldados por las pruebas videográficas aportadas. Por ello, entiende que los incidentes constituyen infracciones graves relacionadas con el comportamiento del público y la responsabilidad del club organizador en el mantenimiento del orden.

La resolución acuerda igualmente trasladar los hechos relacionados con los cánticos racistas contra Cedrik Diomande a la Comisión Estatal contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte.

No obstante, el organismo disciplinario todavía no ha resuelto el futuro deportivo del encuentro. El acta ha sido remitida al Juez de Competición de Fútbol Sala, que deberá decidir si el partido se reanuda o se da por suspendido definitivamente.

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