
El acta arbitral del encuentro disputado en por el Puerto Atlético de Ceuta en la pista del Rusadir de Melilla el pasado sábado 31 de octubre recoge unos graves incidentes que obligaron a suspender definitivamente el partido, de la 7ª jornada en el Grupo 5 de la División de Honor Juvenil de fútbol sala, cuando apenas quedaban 16 segundos para su finalización y el resultado era de 6-4 a favor de los locales.
El documento, firmado por el árbitro principal, detalla insultos racistas contra un futbolista del equipo visitante, cánticos contra Ceuta, amenazas a los colegiados e invasión del terreno de juego.
Los hechos comenzaron a reflejarse en el apartado de otras observaciones del acta, donde los colegiados explican que, al acceder a los vestuarios, varios aficionados del equipo local que habían entrado por el acceso de deportistas increparon y amenazaron a los jugadores visitantes. La intervención del conserje de las instalaciones permitió expulsarlos.
Posteriormente, mientras el equipo arbitral permanecía en su vestuario, se escucharon gritos en el exterior. Al salir, el entrenador visitante recriminó al técnico local que hubiera accedido a su vestuario. El delegado del conjunto local aseguró que había entrado para separar y sacar a cuatro de sus jugadores.
El acta también recoge un episodio especialmente grave protagonizado por una persona que decía ser directivo del club local y que se dirigió a los árbitros con expresiones como "no tendríais que haber suspendido el encuentro". A continuación, se encaró con uno de los colegiados, que tuvo que retroceder para evitar una posible agresión, mientras técnicos de ambos equipos intentaban sujetar al individuo.
Según el documento arbitral, esta persona llegó a amenazar a uno de los colegiados con frases como "me cago en tus muertos, hijo de puta, si te meto un puñetazo te mato".
Ante esta situación, el equipo arbitral solicitó la presencia policial para garantizar su integridad física y facilitar una salida segura de las instalaciones. Posteriormente, una patrulla de la Policía Nacional acudió para acompañar al conjunto visitante y a los colegiados.
Tres activaciones del protocolo contra la violencia verbal
El apartado más preocupante del acta aparece en el relato de la suspensión del encuentro. El árbitro explica que fue necesario activar hasta en tres ocasiones el protocolo de actuación contra la violencia verbal de la RFEF.
La primera intervención se produjo cuando faltaban 15 minutos y 33 segundos para finalizar el partido. Un sector del público identificado como aficionado del equipo local comenzó a proferir cánticos racistas contra Cedrik Khader Diamonde, futbolista visitante, acompañados de sonidos que imitaban al mono.
El colegiado comunicó la situación al delegado local para que se dirigiera a ese sector de la grada y consiguiera que cesaran las manifestaciones racistas.
Sin embargo, los incidentes continuaron. Cuando restaban 3 minutos y 24 segundos, el mismo sector de público comenzó a gritar repetidamente "Puta Ceuta". Ante la persistencia de los insultos, el árbitro activó la segunda medida del protocolo, ordenando a ambos equipos abandonar el terreno de juego y dirigirse a los vestuarios para que los aficionados responsables fueran desalojados.
El partido permaneció detenido durante diez minutos.
Una invasión de campo provocó la suspensión definitiva
El desenlace llegó cuando solamente quedaban 16 segundos para finalizar el encuentro. En ese momento, alrededor de 20 aficionados invadieron el terreno de juego desde diferentes zonas de la grada y se abalanzaron sobre los jugadores del equipo local para celebrar un gol.
El colegiado consideró que no estaban garantizadas las condiciones de seguridad para los futbolistas de ambos equipos ni para el cuerpo arbitral, por lo que ordenó abandonar definitivamente el terreno de juego y suspendió el partido.
De esta forma, un encuentro que debería haber terminado con normalidad acabó marcado por una sucesión de incidentes de extrema gravedad, entre ellos las manifestaciones racistas, los insultos contra Ceuta y las amenazas dirigidas a los árbitros.
El acta, fechada en Melilla el 31 de octubre de 2026, deja constancia de unos hechos que ahora deberán ser valorados por los órganos disciplinarios competentes.
El equipo portuario, líder del Grupo 5 de la División de Honor Juvenil de fútbol sala, con un pleno de seis victorias hasta este partido, estará muy atento a la resolución.




















