
La victoria de la SD Huesca frente a la AD Ceuta FC sigue coleando. El conjunto oscense logró tres puntos vitales en la lucha por la permanencia, dejando el descenso a dos puntos, pero el foco en Ceuta no está únicamente en lo deportivo.
La polémica surgió tras las imágenes de un supuesto abrazo entre el técnico azulgrana, Jon Pérez Bolo, y el colegiado Saúl Ais Reig al término del encuentro. Desde el entorno ceutí se ha cuestionado el gesto, hasta el punto de que la AD Ceuta anunció que se planteaba estudiar posibles acciones por lo ocurrido.
Sin embargo, Bolo ha salido este viernes al paso de las críticas negando tajantemente cualquier gesto inapropiado: "No hubo abrazo, ni compadreo con el árbitro", afirmó el técnico. Además, explicó que suele esperar a los colegiados tras los partidos por respeto a su labor: "Tengo la costumbre de esperar a los árbitros para saludarles, creo que hacen una labor difícil y hay que ser empáticos".
El entrenador del Huesca también desmintió otras interpretaciones del Ceuta, especialmente sobre unas supuestas palabras dirigidas al árbitro: "Ojalá hubiera salido el vídeo para que lo vieran y en ningún momento Saúl me llama abuelete. No escucharon bien, pero si quieren pensar eso, pues que lo piensen".
Mientras tanto, en Ceuta la sensación es de malestar tras el partido por la actuación arbitral y el denunciado gesto entre entrenador y colegiado, que ha añadido más tensión a un duelo que, más allá del resultado, sigue dando que hablar.
















